Qué no hay que hacer al publicar la primera novela

Has terminado tu primera novela y ahora llega el momento de publicarla. Te asaltan muchas preguntas y quieres hacerlo lo mejor posible. Entonces estás en el lugar adecuado.

Hoy te voy a contar mi experiencia como escritor para ayudarte en el desconocido proceso de publicar la primera novela en el mundo literario. Ésta te servirá para darte cuenta de los errores que cometemos muchos escritores noveles (yo incluido) en el momento de iniciar nuestra carrera en el mundo literario.

En otro artículo que publicaré en unas semanas, recogeré las principales recomendaciones que te puedo hacer en base a todas mis experiencias y otros consejos útiles para publicar tu primera novela.

5 errores al publicar la primera novela

Cuando terminé Huida hacia adelante a finales del año 2018 tenía un caramelo muy goloso entre mis manos, pero también un gran problema. No sabía el lugar, la forma ni el momento para publicar mi «gran obra».

Busqué e investigué en muchos blogs y páginas web para averiguar más sobre cómo publicar la primera novela y aprendí una cosa: había muchísima competencia y no iba a ser tan fácil como yo pensaba en un inicio.

Escribir es muy complicado, pero publicar aún más. Pero tranquilo, hay esperanza.

Publicar la primera novela

Al igual que yo busqué asesoramiento, ahora quiero devolverte el favor escribiendo este post para personas como tú que tienes en mente publicar la primera novela de tu carrera y arrojar un poco de luz a este laberinto.

1. Invertir poco dinero tiene riesgos

Más o menos, un par de años antes, decidí contratar a un corrector profesional para revisar mi obra a nivel ortográfico, gramatical, de estilo y así también tener una valoración comercial. Invertí poco dinero y ese fue mi primer error.

Ese corrector encontró algunos errores, pero se dejó muchos más por el camino. Por un lado, di un nuevo impulso a mi obra cambiando algunos puntos inconexos de la trama y así darle un mayor sentido. Pero por otro lado, la búsqueda de errores tanto ortográficos como gramaticales no fue del todo exhaustiva.

Para publicar la primera novela en este mercado tan competitivo, ésta debe estar, como mínimo, perfecta en el formato aunque esto tampoco te garantice el éxito. Sino eres invisible. Y la mía, por desgracia, no lo estaba.

Llegó el momento de publicar el libro en Amazon

A principios de 2019 y con la novela recién terminada, decidí pasar a la acción. Después de revisar mil blogs y tener la cabeza llena de consejos de unos y otros, opté por la autopublicación y la opción más rentable era Amazon.

En unos pocos y sencillos pasos podías colgar tu ebook en la plataforma de compras más importante de Internet. Y en febrero de ese año conseguí publicar la primera novela en formato digital sin mucho éxito.

En lugar de revisar los problemas que había tenido el lanzamiento del ebook, decidí seguir adelante. Por eso pensé en publicar también mi libro físico en la misma plataforma. Imposible resistirse a la tentación, pero había un problema.

No tenía la portada preparada para el lanzamiento. Así que decidí contratar a una profesional para la fotografía y la postproducción de la imagen. Cuando vi el resultado, quedé muy satisfecho.

Un mes después, a finales de marzo, salió publicado el libro con el sistema de impresión bajo demanda en Amazon. Aquí está la primera portada:

Huida hacia delante

Aunque revisé el formato interior antes de validar la publicación, cuando llegó el primer ejemplar a casa, me llevé una decepción. El formato de edición era incorrecto y estaba mal acabado.

El principal problema fue los saltos de párrafos mal colocados o demasiado grandes, principalmente en los inicios y finales de cada capítulo, pero también en los cambios de personaje. Tampoco acertaron en el interlineado que era muy amplio no siendo el adecuado para un libro de estas características.

Invertir poco al publicar la primera novela tiene estos riesgos y todas las facilidades iniciales con Amazon se convirtieron en problemas porque no tenía a un especialista de cada área supervisando la edición del libro.

2. Sin promoción no sirve de nada la autopublicación

Además de los problemas de edición, tuve otro error importante en la aventura con Amazon: no hacer ningún tipo de promoción al publicar la primera novela. Segundo error.

Cuando publicas un libro, sea digital o en papel, en una plataforma online como esta, debes encargarte de la promoción por tu propia cuenta. Si nadie te conoce, nadie comprará tu novela.

Por el simple hecho de estar publicada en la plataforma, no te garantiza el éxito.

En esos meses estuve tan ocupado con el formato de la novela que no reparé en invertir en la promoción.

Únicamente pedí la reseña de mi obra a algunos blogs. Aunque las valoraciones fueron positivas, estas críticas no me reportaron ninguna venta directa. Básicamente porque no realicé otras acciones de marketing importantes en mis redes sociales ni tenía un plan bien diseñado.

En definitiva, no busqué a mi lector ideal y así es muy difícil. Me lancé a publicar la primera novela en Amazon sin encontrar antes a mi público objetivo.

Más adelante, en el mes de septiembre intenté reparar este error. Lo veréis en el punto 4 del artículo.

3. No comprobar la obra por ti mismo

A las pocas semanas sin tener resultados (ventas), tras publicar la primera novela, busqué una editorial de autopublicación para tener un equipo de profesionales del mundo editorial detrás.

Después de buscar diferentes opciones, me decanté por Círculo Rojo, la primera editorial de autopublicación en España. Si era la mejor, tenía que ser muy buena.

Contraté un pack que incluía los siguientes puntos:

  • Publicación de 100 ejemplares
  • Mailing personalizado a 2000 direcciones de correo electrónico
  • Un anuncio en Facebook como autor destacado durante dos semanas y otro en Twitter durante un mes
  • La gestión de mi primera presentación
  • Una corrección ortográfica (la segunda)

Como puedes pensar, todo esto costó un buen dinero.

Hasta el lanzamiento todo funcionó perfectamente: la comunicación con el equipo de corrección, diseño y maquetación fue excelente. El contrato de edición también era muy claro y el contacto con mi editora era constante y muy fluido.

Mi libro iba a estar en las grandes librerías, en Amazon, a través de distribuidora e incluso llegaría a Sudamérica con el sistema de impresión bajo demanda.

Todo muy bonito, demasiado bonito por desgracia. Y un escritor novel que no conoce el mundo editorial, cae en la trampa.

Al publicar la primera novela con Círculo Rojo, las expectativas se desvanecieron

Después de publicar la primera novela con Círculo Rojo, la editorial redujo su presencia. Cumplió con la mínima promoción (sin traducirse en ninguna venta por parte de la editorial), no gestionó la presentación y fue muy difícil conocer las librerías donde estuvo mi libro.

Pero lo peor estaba por llegar.

Tercer error. No comprobar por mí mismo la obra antes de ser publicada, sea cual sea la editorial.

Sí, confié al 100% en los profesionales de la empresa y una vez publicada, me encontré una novela con un formato de edición erróneo en los saltos de párrafo cuando se producía un cambio de personaje. Esa mala distribución confundía mucho al lector.

Además, aún surgieron algunas faltas de ortografía y de gramática (esta era ya mi segunda corrección). Pero como me di cuenta tarde, ya no pude reclamar absolutamente nada. Ellos hacían mención a la posibilidad de encontrar un 5% de errores, pero fueron algunos más.

En ese momento me sentí un poco estafado, pero no me iba a rendir.

Mi primera experiencia con la autopublicación había sido agridulce y mi novela solo había tenido ventas en mi círculo más cercano.

Conozco a algún autor que ha tenido más fortuna con esta editorial e incluso ha publicado ya su segundo libro. Por lo tanto, no quiere decir que todo el mundo tenga la misma mala suerte que yo tuve en mi experiencia con ellos.

4. Una asesora editorial para retomar el vuelo

Marketing para publicar la primera novela

Yo, por mi cuenta, en los últimos meses había establecido contacto con varios blogs para obtener alguna reseña más. La gran mayoría eran positivas, pero tampoco me aportaron nuevos lectores directamente.

Después del verano, para dar un mayor impulso a la promoción, contacté con una asesora editorial muy conocida en las redes sociales. Garantizaba el éxito a través de una buena campaña de marketing.

Me convencieron sus métodos y contraté el pack de posicionamiento (el más caro porque no quería escatimar más con el dinero). Con esta asesora trabajamos cuatro grandes bloques sin ninguna limitación en el tiempo:

  1. Potenciar los canales de difusión
  2. Potenciar redes sociales y la marca de autor
  3. Crear contenido para publicitar el libro
  4. Búsqueda de los lectores ideales

Era un inicio muy prometedor con grandes objetivos. El contacto era casi diario y ella me daba consejos para mejorar distintos puntos de cada bloque.

Conseguí darle un poco más de impulso a las redes sociales, logré algunos nuevos lectores a través de una promoción y también obtuve nuevas reseñas que me dieron cierto impulso al principio, pero no tuvo continuidad.

Diferente historia, mismo final: objetivos no cumplidos

Fue un buen inicio, pero no llegamos a profundizar suficiente cada uno de los puntos tal como prometía en sus objetivos. Y eso me defraudó profundamente.

Un mes más tarde le envié una propuesta: ser mi agente literario. Ella respondió con algunas evasivas.

A partir de ese momento empezó a decir que mi libro no era suficientemente bueno y le faltaban varios elementos. No era apto para ser su representado. Empezó a darme largas y la comunicación se enfrió mucho.

Finalmente, la inversión realizada no se tradujo en los beneficios esperados con el programa.

Con el paso de las semanas, los objetivos se fueron diluyendo y no terminó bien. Más tarde y con el paso del tiempo también pensé que no había escogido el momento propicio para una acción de marketing de esa envergadura.

5. Las prisas nunca son buenas consejeras

Y llegó mi gran oportunidad: la llamada de una editorial.

Después de decenas de correos a muchas editoriales, una de ellas contestó con interés. Había leído la obra y le había gustado bastante.

Tenía la intención de volver a publicar la primera novela en el formato tradicional. Su nombre era Célebre Editorial. Estaba arrancando, solo llevaba un año y medio en el mercado.

Además, querían publicar Huida hacia adelante y Turbulencias a la vez. Era un sueño hecho realidad.

La llamada de una editorial para publicar la primera novela

Yo, en esos meses, aún estaba perfilando la segunda novela, pero ante el interés, aceleré el ritmo para tenerla terminada a los dos meses. Y aquí cometí otro error. Las prisas nunca son buenas.

Con la noticia de la publicación de ambas obras, estaba tan contento que no me lo creía del todo. Tenía que llegar a la fecha señalada con las dos obras listas para publicar.

La fecha de lanzamiento prevista era una semana antes de Sant Jordi. Quizás demasiado poco tiempo para pulir bien algunos detalles de la trama.

Sea como sea, al cabo de pocos días me enviaron un contrato tradicional estándar y después de resolver algunas dudas con mi editor, Ricard Pérez, firmé con ellos.

El contrato era muy claro. No prometían objetivos imposibles, eran muy sinceros con las posibilidades reales en el lanzamiento de la novela y no daban grandes concesiones al autor. Ellos prometían dar el 200% por el escritor y así lo hicieron.

Su intención era publicar la primera novela junto a la segunda en el mes de abril, pero se cruzó un enemigo inesperado: el coronavirus Covid-19 paralizó el mundo y retrasó el lanzamiento hasta el mes de junio.

Si me volvieran a preguntar ahora, con la experiencia de estos últimos meses, hubiera paralizado la publicación. Pero no lo hice y salieron los libros en pleno confinamiento sin ninguna librería abierta y el mundo editorial medio paralizado.

La venta de libros digitales se disparó, pero la editorial aún no tenía disponible ningún libro en este formato. Un problema añadido que restó mucha fuerza al lanzamiento de las novelas.

Conclusiones después de publicar mi primera novela

En conclusión, creo que el peor mal al publicar la primera novela fue la improvisación.

Sin un plan establecido, cómo cuando construyes el argumento de tu obra, no se puede llegar a buen puerto.

Todo ello me llevó a invertir (o gastar) más dinero en todas estas acciones desperdigadas en el tiempo que me ocasionaron más pérdidas que ganancias.

Esta ha sido mi experiencia como autor novel hasta el momento. En un próximo artículo publicaré una serie de recomendaciones y consejos. De esta manera, te ayudará a evitar los mismos errores que yo cometí.